Novenario para difuntos: cómo se reza, cuándo empieza y qué velas se usan

El novenario para difuntos son nueve días seguidos de oración por la persona que acaba de morir. Empieza el mismo día del fallecimiento o el día del sepelio, según la costumbre del lugar, y se reza a la misma hora cada noche: el rosario, unas oraciones por el difunto y una vela encendida junto a su fotografía o una cruz.

El novenario es costumbre piadosa, no norma litúrgica, y cambia mucho de una región a otra. Lo que sí es doctrina católica es orar por los difuntos y ofrecer sufragios por ellos.

Si estás organizando el rezo de esta misma noche, lo mínimo es una cruz o una imagen, una vela blanca, un rosario y alguien que guíe. Con eso alcanza.

Cuándo empieza el novenario y cuándo termina

Hay dos maneras de contar los nueve días, y las dos están extendidas:

  • Desde el día del fallecimiento. El primer rezo es esa misma noche, durante el velorio.
  • Desde el día del sepelio. Empieza el día del entierro o el siguiente.

Ninguna es más correcta. Lo importante es acordar una sola cuenta el primer día, porque de ella depende la fecha del noveno día, el más concurrido y aquel en que se pide la Misa. Fija también la hora y no la muevas. Si un día se cae el rezo, se retoma al siguiente.

Costumbre de la familia y doctrina de la Iglesia: dos cosas distintas

Es costumbre el orden de las oraciones, las flores, el levantamiento de la cruz y la manera de contar los días: piedad popular que la Iglesia respeta pero no manda ni regula.

Es doctrina que orar por los difuntos es bueno y les aprovecha. El Catecismo lo recoge en los números 1030 a 1032: cita el segundo libro de los Macabeos sobre el sacrificio expiatorio en favor de los muertos y menciona las limosnas, las indulgencias y las obras de penitencia hechas por ellos, en el texto publicado por la Santa Sede.

El principal de esos sufragios es la Misa. La del noveno día o la del cabo de año es lo que la Iglesia pone por delante de cualquier costumbre doméstica, y se pide en la parroquia.

Sobre la purificación después de la muerte, el matiz real: la Iglesia enseña que quien muere en gracia de Dios pero todavía necesita purificarse es purificado antes de entrar en el cielo. No enseña plazos ni cuentas de días, ni permite afirmar en qué situación está una persona concreta. Rezamos confiando en su misericordia, con oraciones como la oración en sufragio de las almas del purgatorio.

Y dicho sin rodeos: el novenario es oración dirigida a Dios. No se trata de hablar con quien murió ni de esperar señales; eso queda fuera de la fe católica. Sí pedimos la intercesión de la Virgen y de los santos, que rezan con nosotros ante Dios.

Cómo rezar un novenario para difuntos paso a paso

Cada una de las nueve sesiones sigue casi siempre esta estructura y toma unos cuarenta minutos.

  1. Señal de la cruz. Quien guía dice en voz alta el nombre de la persona por quien se ofrece la oración.
  2. Acto de contrición, una petición breve de perdón.
  3. Lectura corta de la Escritura, distinta cada día: el Salmo 23, el Salmo 130 o el pasaje de Juan 11.
  4. El rosario completo, de cinco misterios, ofrecido por el difunto.
  5. Letanías, donde se acostumbran. Las lauretanas son las más usadas.
  6. Oración por el difunto: dale, Señor, el descanso eterno, y brille para él la luz perpetua; descanse en paz. Amén.
  7. Un padrenuestro, un avemaría y un gloria por la familia que se quedó.
  8. Cierre. Se recuerda la hora del día siguiente y quién guía.

No hace falta un sacerdote: puede guiar cualquier persona bautizada, y en muchas comunidades lo hace un rezandero o una rezandera. Si nadie se siente capaz, los familiares se turnan, con las oraciones impresas delante.

El rosario del novenario para difuntos, misterio por misterio

El corazón del novenario es el rosario. Se reza uno completo, de cinco misterios; lo único que cambia es que se ofrece por la persona que murió. Esta es la distribución por día de la semana que siguen casi todas las familias:

  • Lunes: misterios gozosos
  • Martes: misterios dolorosos
  • Miércoles: misterios gloriosos
  • Jueves: misterios luminosos
  • Viernes: misterios dolorosos
  • Sábado: misterios gozosos
  • Domingo: misterios gloriosos

Los luminosos son los más recientes: san Juan Pablo II los propuso en 2002. En bastantes regiones se rezan los dolorosos los nueve días, por ser los de la pasión del Señor, y también es válido. Si vas a guiar por primera vez, ayuda una guía de cómo se reza el rosario paso a paso, y conviene tener rosarios de sobra para quienes llegan sin uno.

Qué velas se encienden en el novenario y qué significan

La vela es un signo, no un objeto con poder propio. Su llama recuerda a Cristo, luz del mundo, y expresa la esperanza en la resurrección. Por eso en el funeral la Iglesia coloca junto al féretro el cirio pascual, la vela grande de Pascua de la que se enciende la vela del bautismo.

  • Una vela o veladora blanca junto a la cruz, la imagen o la fotografía.
  • Se enciende al empezar el rezo. Unas familias la mantienen encendida los nueve días; otras solo durante la oración.
  • El color. En la liturgia de difuntos la Iglesia usa el morado, y en algunos lugares el negro o el blanco; en casa lo más común es la blanca, como explica la guía de colores de veladoras.

En nueve noches la seguridad importa: vaso de vidrio, superficie estable, lejos de cortinas y flores secas, nunca sola en la casa y apagada antes de dormir. Si nadie puede vigilar la llama, una veladora eléctrica cumple igual. Las veladoras devocionales de vaso alto son las que mejor aguantan varios días.

El noveno día: la Misa por el difunto y el levantamiento de la cruz

La Misa es lo primero. Se pide en la oficina parroquial con unos días de anticipación, dando el nombre completo del difunto y la fecha del fallecimiento. Si el noveno día no hay horario, se pide para el más cercano: la fecha exacta es costumbre, la Misa es el sufragio. Es habitual dejar una ofrenda, que no es un precio; si la familia no puede, se pide igual.

El levantamiento de la cruz. En México y en parte de Centroamérica, durante los nueve días se forma en el suelo, donde estuvo el velorio, una cruz de cal, arena, ceniza o flores. El noveno día se levanta: se recoge ese material y se lleva al panteón, donde se deposita en la sepultura junto con una cruz de madera. Suele nombrarse a un padrino o una madrina de cruz para levantarla.

Es costumbre regional muy querida, y conviene decir qué no es: no aparece en los libros litúrgicos ni es rito obligatorio, y ninguna familia falta a nada si no lo hace. Tampoco significa que ese día le ocurra algo determinado al difunto; eso la Iglesia no lo enseña.

Novenario para difuntos completo: qué hace falta y qué hacer si la familia está repartida

Para tenerlo completo, junta esto desde el primer día:

  • Una cruz o una imagen, y la fotografía del difunto.
  • Una vela o veladora blanca, con reemplazo para los nueve días.
  • Rosarios, idealmente uno por persona.
  • Las oraciones impresas, para que todos sigan lo mismo.
  • La lista de quién guía cada noche.
  • La fecha del noveno día anotada y la Misa ya pedida en la parroquia.

Cuando la familia está repartida en varias ciudades, el novenario se reza igual y no pierde nada: una misma hora acordada, cada hogar con su vela encendida y una sola persona guiando por videollamada. Si hay husos horarios de por medio, basta con acordar la hora local y el misterio del día. La Misa se puede pedir en más de una parroquia.

Una nota práctica para cuando la casa se llena cada noche: si hay que repartir rosarios y veladoras iguales entre quienes acompañan los nueve días, o si es una funeraria la que atiende a varias familias a la vez, sale mejor resolverlo de una sola vez que comprar a cuentagotas, y para eso están los pedidos por cantidad.

Preguntas frecuentes sobre el novenario para difuntos

¿Cuándo empieza y cuándo termina el novenario?

El novenario empieza normalmente el mismo día del fallecimiento o el día del sepelio, según la costumbre del lugar, y termina nueve días después, contando el primero como día uno. Las dos formas de contar están extendidas y ninguna es más correcta.

Lo importante es acordar una sola cuenta desde el principio, porque de ella depende la fecha del noveno día, cuando se pide la Misa.

¿Cómo se reza el rosario del novenario día por día?

Se reza un rosario completo de cinco misterios cada noche, ofrecido por el difunto. La distribución más seguida es: lunes y sábado los gozosos, martes y viernes los dolorosos, miércoles y domingo los gloriosos, y jueves los luminosos.

En algunas regiones se rezan los dolorosos los nueve días, y también es válido: el rosario rezado en casa no está sujeto al calendario litúrgico.

¿Qué velas se encienden durante el novenario y por qué?

Lo más común es una vela o veladora blanca junto a la cruz o la fotografía del difunto. El blanco expresa la esperanza de la resurrección y la llama recuerda a Cristo, luz del mundo: la vela es un signo que acompaña la oración, no un objeto con poder propio.

Unas familias la mantienen encendida los nueve días y otras solo durante el rezo. Si nadie vigila la llama, una veladora eléctrica cumple igual.

¿Qué se hace el último día del novenario?

El noveno día se reza el último rosario, casi siempre con más gente, y se pide la Misa por el difunto en la parroquia, que es lo que la Iglesia considera el sufragio principal.

En México y en parte de Centroamérica se hace además el levantamiento de la cruz: se recoge la cruz de cal, arena o flores que estuvo en el suelo los nueve días y se lleva al panteón. Es costumbre regional, no rito obligatorio.

¿Se puede rezar el novenario a distancia o en otra casa?

Sí. Se puede rezar en cualquier casa y en varias ciudades a la vez sin que pierda nada. Lo habitual es acordar una misma hora, que cada hogar encienda su vela y que una persona guíe por videollamada mientras los demás responden desde donde estén.

No hace falta estar en la casa del difunto, y la Misa se puede pedir en más de una parroquia.

¿Se necesita un sacerdote para rezar el novenario?

No. El novenario es oración de familia y puede guiarlo cualquier persona bautizada; en muchas comunidades lo dirige un rezandero o una rezandera, y en otras se turnan los familiares. Donde sí interviene el sacerdote es en la Misa por el difunto, que se pide en la oficina parroquial dando el nombre completo y la fecha del fallecimiento.

¿Qué se hace después del novenario, al mes y al año?

Muchas familias piden una Misa al cumplirse el mes y otra al cumplirse el año, el cabo de año; se piden igual que la del noveno día. Además, cada 2 de noviembre la Iglesia entera reza por todos los difuntos en la conmemoración de los Fieles Difuntos, un día después de Todos los Santos.

¿Se puede rezar el novenario por alguien que llevaba años sin ir a Misa?

Sí, y es exactamente lo que la Iglesia hace. Rezamos por todos nuestros difuntos y encomendamos a cada uno a la misericordia de Dios, sin juzgar el destino eterno de nadie, porque eso no está en nuestras manos. La Iglesia nunca declara que una persona concreta esté condenada, y ofrece la Misa por quien se lo pida.